La popular frase A caballo regalado no se le miran los dientes también existe en inglés, y es muy similar: Never look a gift horse in the mouth.

Históricamente, los caballos sido de gran importancia para los seres humanos. Recordemos que hasta la invención del automóvil, era el medio de transporte por excelencia. Esta frase surge, entonces, en las ferias de ganado. Resulta que al comprar un caballo es importante revisar sus dientes para determinar la edad y salud del animal y así poder calcular su valor. Los dientes de los caballos, a diferencia de los humanos, continúan creciendo con el tiempo. Por lo tanto, su longitud permite tener una estimación de la edad del animal. Sin embargo, si alguien nos regala un caballo mirar su boca sería irrespetuoso. A su vez, si nos encontramos un caballo y lo traemos a casa sin gastar un centavo, ¿qué importa cuantos años tenga? El refrán toma esta lógica para recordarnos que deberíamos sentir gratitud por los regalos que recibimos o la suerte que tenemos en lugar de ponernos críticos o hacernos problema por cuestiones menores.

Ahora que comprendemos el significado y origen de esta expresión, tratemos de imaginarnos algunas situaciones cotidianas, como cuando un niño recibe un regalo o un grupo de amigas preparan una fiesta de cumpleaños sorpresa.

— Mum, I don’t really like the colour

— Hey, never look a gift horse in the mouth

— I’m not sure she’ll like the colour of the ballons

— Don’t worry. She’s very nice and never looks a gift horse in the mouth

Este dato sobre los caballos también nos ayuda a entender otra famosa frase en inglés: long in the tooth. Este dicho hace referencia algo viejo. Generalmente se usa de forma graciosa para decir que alguien está demasiado viejo para hacer algo.

They’re a little long in the tooth to be clubbing, don’t you think?