Aprender inglés no solo implica dominar vocabulario y gramática sino también abrazar la riqueza de acentos que existen en el mundo. Cada persona lleva consigo un acento, una marca única de su historia y cultura. Es esencial comprender que un acento es algo personal y completamente válido. No hay un acento correcto o incorrecto. Sin embargo, la pronunciación clara desempeña un papel crucial a la hora de comunicarnos con eficacia. Mientras que la diversidad de acentos añade color y autenticidad al lenguaje, una pronunciación imprecisa puede dar lugar a malentendidos.

Sabemos que mejorar estos aspectos puede ser una de las dificultades más frecuentes a la hora de aprender inglés. Sucede que ciertos sonidos del inglés no existen en nuestro idioma. Como si eso fuera poco, la ortografía y la pronunciación en inglés son muy diferentes entre sí. Por eso, queremos compartirte nuestros mejores trucos para mejorar la pronunciación.

Leer en voz alta

Elegí un libro que te guste o cualquier texto en inglés que tengas a mano. Además de trabajar en tu fluidez, esta es una forma de aumentar tu vocabulario. Al leer en voz alta, podrás identificar patrones de pronunciación recurrentes, y la próxima vez que veas ciertas letras juntas podrás anticipar la pronunciación correcta. Por ejemplo, cada vez que una palabra termine en -tion sonará como shn tal como sucede con  las palabras tradition, situation, y justamente, pronunciation.

Conocerte mejor

Hablar un idioma extranjero implica el uso diferente de los órganos del habla. ¡Por eso es tan cansador incluso físicamente! Una práctica recomendada es colocarte frente a un espejo y observar detenidamente el movimiento de tus labios y boca al pronunciar. Este ejercicio no solo te permite perfeccionar la articulación, sino que también incrementa tu confianza para expresarte en inglés. Además podés prestar atención a la forma en que se expresan y modulan tus celebridades favoritas para ir captando estos movimientos e imitarlos.

Comparar sonidos opuestos

Concentrarte en estudiar pares de sonidos que te parezcan similares puede ayudarte muchísimo a mejorar. Estos sonidos, conocidos como pares mínimos, pueden generar confusión si no se emiten claramente. Podés armarte una lista con ejemplos de palabras que contengan estos sonidos opuestos y practicar repetirlas, prestando atención a la posición de los labios y la vibración de las cuerdas vocales. Por ejemplo, si colocás una mano sobre tu garganta al pronunciar bat, deberías notar que no hay vibración al pronunciar la ‘b’. Esto sucede porque el sonido es no sonoro, es decir, el aire pasa libremente sin hacer que las cuerdas vocales vibren, mientras que con vat sentirás una vibración debido a que el sonido de la ‘v’ sí es sonoro.

Uno, dos, tres… Probando

Una manera de descubrir si tus prácticas están dando resultados es grabándote. Luego podés escuchar la grabación con atención, identificar posibles errores y trabajar en corregirlos. Este método te brinda una perspectiva objetiva de tu pronunciación y te permite ajustar áreas específicas que requieren atención. Además, será motivador tener un registro de tu progreso y poder comparar tu forma de hablar actual con la de un tiempo atrás.

Esperamos que este artículo te haya servido para encontrar nuevas maneras de mejorar tu pronunciación. Si es así, nos encantaría saberlo así que no dejes de contarnos por Instagram o abajo en los comentarios.